jueves, 23 de abril de 2009
Y como recordando...
Y como recordando su aliento, se tumbó en la cama, a recordar, a recordar las caricias perdidas, las miradas encontradas, las voces que se prometían amor eterno, las voces que luego más tarde se dejarían de hablar para siempre, la noche le envolvía con sus brazos, igual, que antaño ella solía hacer, pero no es lo mismo ni lo será, en la almohada restos de lágrimas aparecen, el abrigo que se dejó olvidado el trágico día aun permanece colgado tal y como ella lo dejó, no se atreve a cogerlo, ni se atreverá, igual que ella nunca ira a por él, juega con sus dedos como ella solía jugar, pero no es lo mismo ni lo será, perdido entre las mantas busca su rostro, sus ojos blancos como la luna, su piel morena, sus senos, sus ‘’te amo’’, sus curvas, intentando encontrar un rastro de su esencia que se hubiera podido dejar para intentar volver hasta ella, pero no, solo fue uno más en su lista, ahora solo le queda el dulce susurro de la noche, que le dice que hay esperanza, pero no la quiere escuchar, prefiere perderse entre sofocos y desesperación, ahora solo le queda la soledad como única persona con la que relacionarse, parece no importarle nada, solo le importa ella, pero nunca volverá, ¿se quedará todas las noches que restan de su vida igual? La soledad le dice que avance, que la olvide, pero no, no puede olvidar sus ojos blancos como la luna, ni su piel morena, ni su sonrisa enrevesada, está condenado a ello, hasta que aparezca otra mujer que la sustituya, pero no hay otra de tal comparación, lo sabe, por eso se desespera e intenta huir a través de tonterías y estupideces, entre lamentos…
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