martes, 25 de mayo de 2010

Eterno

Ahora duermes, lo sé.
tu blanca piel es acariciada por una sábana,
y tus párpados protegen tu verde iris.
Te estoy velando,
entre los rincones de tu habitación,
entre los rincones de tus miedos,
para alejarlos de ti.
No importa que no sientas
mis caricias en tu cuello,
en tus brazos y espalda.
Pues lo sentido es algo efímero,
y los recuerdos se quedan en la eternidad.

Tu recuerdo permanecerá en mi,
como las lágrimas del cielo
en el océano,
que no son si no,
recuerdos que conserva la tierra
de su amante.

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